Misión del Movimiento Laudato Si’

La misión del Movimiento Laudato Si’

«Inspirar y movilizar a la comunidad católica para cuidar nuestra casa común y lograr la justicia climática y ecológica».

¿Qué significa esto?

Vamos a desglosarlo, empezando por la primera parte: «Inspirar y movilizar a la comunidad católica…».

Dr. Lorna Gold

Dra. Lorna Gold, Presidente de la Junta Directiva:

Cuando hablamos de inspirar y movilizar estamos hablando esencialmente de dos caras de la misma moneda.  inspirar significa literalmente «llamar al espíritu». Para lograr inspirar verdaderamente, primero ¡debemos estar llenos del Espíritu nosotros mismos! Por eso, para el Movimiento Laudato Si, la espiritualidad de la ecología integral está en el centro de todo lo que hacemos. Para inspirar a otros, nosotros debemos estar primero inspirados o llenos del Espíritu. Nuestra primera forma de inspirar es, por tanto, permitirnos experimentar el Espíritu y abrir nuestro corazón a lo que Dios pueda llamarnos. Por supuesto, esto puede ocurrir en muchos lugares y de muchas maneras. El Movimiento Laudato Si se ha situado realmente a la vanguardia de la creación de espacios en los que los católicos puedan despertar más a la crisis ecológica, a la comunión espiritual con la naturaleza y entre sí, y a experimentar el amor de Dios a través de la conversión ecológica. Esto puede ocurrir a través de los Retiros Laudato Si, a través de misas especiales, o a través del programa de Animadores Laudato Si, por nombrar algunos ejemplos. Estos programas proporcionan espacio y tiempo para el recogimiento, el discernimiento en oración y la renovación espiritual. Además, los Círculos Laudato Si locales ofrecen una manera de mantenerse conectados y profundizar en el recorrido espiritual que todos estamos llamados a emprender a través de Laudato Si. A menudo, lo que más nos inspira son las historias que escuchamos de otros en estos diferentes lugares. Oímos hablar de personas que han sido tocadas por Dios y movidas a cambiar su comportamiento o a poner en marcha diferentes proyectos para responder al clamor de la tierra y de los pobres. La movilización es lo que ocurre cuando la gente está inspirada. Sin embargo, para movilizar, la inspiración no es suficiente. También se necesita organización. Para que la energía del Espíritu, que fluye donde quiere, se canalice hacia el cambio, también es necesario aprovecharla. Por ello, el Movimiento Laudato Si ha desarrollado estructuras de apoyo locales, nacionales e internacionales para garantizar que podamos trabajar juntos para lograr un cambio impactante. Gracias a las maravillas de la tecnología, es sorprendente ver ahora que nadie debe sentirse solo, aunque esté geográficamente aislado. Trabajando juntos, podemos sentirnos parte de una gran historia: un movimiento que está surgiendo en la Iglesia y en el mundo de hoy y que ofrece oportunidades y soluciones concretas a las crisis a las que nos enfrentamos.

La siguiente parte:Cuidar nuestra casa común… Ya hemos oído hablar de esto antes, por el Papa Francisco en Laudato Si’. Pero, para refrescar, ¿Qué significa?

Dra. Gold:

El cuidado de nuestra casa común está en el centro del cambio al que nos invita el Papa Francisco. No es un cuidado que excluya a alguien, nos llama a cuidar de todos, especialmente de los más vulnerables.

Sin embargo, es un cuidado que reconoce que a menudo hemos descuidado el hogar que compartimos. Requiere nuestra especial atención ahora o ese hogar corre el riesgo de ser destruido. El mundo actual se enfrenta a crisis ecológicas realmente urgentes: los científicos nos han dicho que sólo nos quedan unos pocos años (8 en realidad) hasta que la crisis climática y la de la biodiversidad sean irreversibles. Ese corto plazo debería centrar nuestras mentes. Sin un hogar en el que vivir, no hay futuro para ninguno de nosotros, sobre todo para los más pobres. Ese sentido del cuidado denota una nueva relación con nuestra tierra. El Papa Francisco en Laudato Si recuerda la íntima relación que San Francisco de Asís tenía con el hermano sol y la hermana luna. No se trata de ideas románticas como a veces se representan. Eran afirmaciones poderosas de que cada elemento, cada criatura, todo, ha sido creado como un regalo. No es nuestro para destruirlo y saquearlo a voluntad. En consecuencia, también nosotros estamos llamados a cultivar en nuestros corazones una actitud de cuidado generosa, abierta a todas las criaturas. Otra forma de expresar el cuidado es la palabra amor. Tenemos que amar nuestra casa común y, para ello, tenemos que conocerla, comprenderla. Aquello que amamos de verdad no lo destruimos.

Podemos expresar ese cuidado de muchas maneras, según quiénes seamos y dónde estemos. Sabemos lo que significa «demostrar que nos importan» nuestros seres queridos: celebramos los cumpleaños, hacemos regalos, echamos una mano. ¿Qué significa demostrar que cuidamos de la tierra? Muchas comunidades se reúnen para expresar su cuidado participando en proyectos ecoparroquiales, haciendo planes para ser neutrales en cuanto a emisiones de carbono, utilizando sus tierras para la reforestación, organizando limpiezas… Las comunidades celebran ocasiones como el Día de la Tierra, la Semana Laudato Si y el Tiempo de la Creación. Estudian cómo sus liturgias pueden reflejar mejor esta nueva comprensión de nuestra relación con la Creación. Rezan al aire libre, en la naturaleza. Como dice el Papa Francisco en Laudato Si » Realmente es mucho lo que se puede hacer». Esta es realmente nuestra experiencia en el Movimiento Laudato Si. Es realmente asombroso ver el trabajo que se puede hacer una vez que los católicos pasan a la acción y unen sus fuerzas con personas de todos los credos en un gran movimiento para la conversión ecológica y otros deciden cuidar la tierra.

Para finalizar, qué es lo nuevo, “lograr la justicia ecológica y climática” ¿Qué significa y cómo sabremos cuando se logre?

Dr. Gold:

Yes, we have two things here to note. First, we are broadening our mission to include ecological justice. This is because we have realized, in the spirit of Laudato Si, that ‘everything is interconnected’. Pope Francis keeps coming back to this. You can’t solve urgent issues like climate change in just ways unless you recognize the whole. Ecological is a term that embraces wider issues than rising emissions. It recognizes that the world is facing a systemic crisis in which many of our nine planetary boundaries are being breached. We are facing extinction of species crisis of unparalleled proportions. If we embrace this broader vision, as Pope Francis does, we soon see that we cannot solve the climate crisis through quick technical fixes – which risk creating problems in other areas. Instead, it requires a change of system which starts with a change of heart.

The other thing to note is that the climate is still there. In this transition to a broader vision consistent with Laudato Si, we did not want to lose the initial spark that motivated us into action – the issuing of an encyclical in the contest of the Paris Agreement being negotiated. Neither do we want to lose sight of the fact that this crisis, amid all the mounting crises, is perhaps the most urgent and most irreversible. If we lose the battle on emissions in the next few years, we lose everything. This may sound very stark but we need to keep this front and center in our minds.

The word justice here is very important to. Achieving justice is a call to first recognise the injustice that exists in relation to climate and ecological issues. That injustice is manifold and includes injustice against those in poverty, those who have done least to cause the problems, those who are just born or yet to be born, those who are non-human species. In saying we will strive to achieve climate and ecological justice we are committing ourselves to speaking up specifically for those groups and siding with them in the many struggles we face. I think we need to allow ourselves to feel a kind of sacred anger – just as Jesus did when he chased the money sellers out of the temple. He was enraged that his Father’s house had been turned into a marketplace. Today, the temple of the earth, our sacred, beautiful earth, our only home, is being pillaged and destroyed due to our actions. We need to allow ourselves to feel that pain and harness the anger this provokes in us in a positive way. For me, this means continuing the long tradition of Catholic organisations, and joining with youth organisations and all people of good will in prophetic advocacy. It means speaking truth to power and working tirelessly to ensure that we do everything we can to enable a transition to a liveable future that is just.