
En toda Europa está ocurriendo algo muy importante.
Más de 120 organizaciones religiosas —que trabajan en los ámbitos de la ecología, la solidaridad, la migración, la consolidación de la paz, la educación y la justicia— se están uniendo con una convicción compartida: nuestra casa común no puede esperar.
El Movimiento Laudato Si’ lanza un llamamiento conjunto a las instituciones europeas y a los líderes nacionales, instándoles a optar por el valor, la compasión y la justicia climática en un momento en el que el futuro de nuestro planeta pende de un hilo.
Entre las organizaciones que se suman a esta iniciativa sin precedentes se encuentran Cáritas Europa, CIDSE, Pax Christi, Justicia & Paz Europa y muchas otras que participan por primera vez en una campaña de Laudato Si’.
Su nombre es una promesa y un reto:
Europa, Sé fiel a Nuestra Casa Común
Esta campaña es la voz de las comunidades religiosas que creen que el cuidado de la creación es inseparable del cuidado de las personas.
Durante décadas, Europa ha contribuido a forjar el liderazgo mundial en materia climática y los compromisos en materia de derechos humanos. Sin embargo, hoy en día, ese liderazgo se ve puesto a prueba. Las políticas que debilitan la protección del medio ambiente, retrasan los compromisos climáticos o aumentan la dependencia de los combustibles fósiles corren el riesgo de alejarnos de los valores que Europa ayudó a defender en su día.
Esta campaña insta a Europa a recordar quién es —y en quién aún puede convertirse.
El llamamiento es claro:
- Poner fin de inmediato a toda nueva exploración de combustibles fósiles
- Comprometerse a la eliminación gradual de los combustibles fósiles:
- el carbón para 2030
- el gas para 2035
- el petróleo para 2040
- Eliminar las subvenciones a los combustibles fósiles y gravar de forma permanente los beneficios derivados de ellos
- Garantizar una transición justa que proteja a los trabajadores, las familias y las comunidades vulnerables
- Proporcionar financiación climática ambiciosa y accesible para el Sur Global
Pero más allá de las políticas y los objetivos, esta campaña trata sobre las personas.
Trata sobre las familias que ya están perdiendo sus hogares a causa de las inundaciones y las sequías. Las comunidades desplazadas por el extractivismo y los conflictos. Los migrantes obligados a huir de la violencia y el colapso medioambiental. Los jóvenes se preguntan qué tipo de futuro les espera.
La crisis climática ya no es algo lejano. Es algo profundamente personal.
Y las comunidades religiosas se niegan a mirar hacia otro lado.
En solidaridad con los obispos del Sur Global y las comunidades más afectadas por la crisis, esta campaña nos recuerda que la lucha contra el cambio climático no es solo una responsabilidad política, sino también moral.
Como recordó recientemente el papa León XIV al mundo:
«Para ellos, el cambio climático no es una amenaza lejana, e ignorar a estas personas es negar nuestra humanidad compartida».
La esperanza se hace realidad cuando se vive
El cambio no empieza solo en las salas de conferencias o en las oficinas gubernamentales.
Empieza en nuestras comunidades.
En nuestras parroquias.
En nuestras oraciones.
En las conversaciones que nos atrevemos a mantener.
En el valor de creer que otro futuro sigue siendo posible.
No hace falta ser un experto ni un activista para participar en este movimiento. Solo hace falta estar dispuesto a unir fuerzas con otros en defensa de la vida, la dignidad y la creación.
Aquí tienes algunas formas de participar:
- Lee el llamamiento y deja que te inspire
- Incluye la eliminación gradual de los combustibles fósiles en tus oraciones personales o comunitarias
- Si formas parte de una organización, anímala a que lo respalde
- Compártelo con tu comunidad, tu parroquia y tu red de contactos, e invítalos a registrarse como grupo en la página web
- Habla de ello — con tus propias palabras y desde tu propia experiencia
Cada voz cuenta.
Cada comunidad cuenta.
Cada gesto de esperanza cuenta.
Porque el futuro aún no está escrito.
Y juntos, todavía podemos elegir un camino que sea fiel a nuestra casa común.





