El camino de una madre para ofrecer a su hija un futuro arraigado en la naturaleza y la esperanza
Te presentamos a Paola, Animadora Laudato Si’ de Ecuador y madre de Isabelle, de siete años. Tanto Paola como su marido trabajan en el ámbito de la conservación de la naturaleza, y su forma de criar a Isabelle nos muestra que establecer una relación con la naturaleza empieza simplemente por estar en contacto con ella.

Paola, su marido e Isabelle descubriendo la naturaleza
MLS: Hola, Paola, ¿puedes contarnos un poco sobre ti y tu familia? ¿Cuántos hijos tienes y qué edad tienen?
Paola: Tengo una hija que se llama Isabelle. Tiene siete años y le encanta la naturaleza. Tanto mi marido como yo trabajamos en el ámbito de la conservación de la naturaleza. Él es ingeniero forestal y yo soy ingeniera agrónoma especializada en gestión de cuencas hidrográficas. Trabajo como consultora en recursos naturales, centrándome en la conservación de los ecosistemas y la producción agrícola sostenible. También formo parte de la Fundación SOMOS, que trabaja en proyectos de desarrollo con comunidades rurales. Y soy voluntaria en el Movimiento Laudato Si’ en Ecuador, como parte del equipo de coordinación. Isabelle siempre nos ha acompañado en lo que hacemos. Ha crecido rodeada de este trabajo.
MLS: ¿Qué fue lo que te llevó a interesarte por el cuidado de la creación? ¿Hubo algún momento concreto en el que pensaste: «Esto realmente importa»?
Paola: Siempre me había preocupado el estado de nuestro planeta, pero se convirtió en algo mucho más personal cuando nació Isabelle. Por aquella época, recibí una invitación para conocer el Movimiento Laudato Si’, y se convirtió en una especie de camino de esperanza para mí, una forma de comprender el papel que cada uno de nosotros desempeña en el cuidado de la creación. A través del programa, encontré herramientas que me permitieron compartir este mensaje con los demás, tanto a nivel académico como a través del ejemplo que doy con mi propia familia.
MLS: ¿Cómo ha influido el hecho de ser madre en tu forma de abordar el cuidado de la creación?
Paola: Eso lo convirtió en algo urgente. Cuando me convertí en madre, sentí miedo no solo por Isabelle, sino por todos los niños. Quiero que ella tenga un futuro. Y creo que la forma de darle ese futuro es mostrarle un mundo alternativo: uno en el que estemos conectados con la naturaleza, en el que la protejamos, en el que entendamos que formamos parte de ella. Mi marido y yo siempre estamos buscando espacios naturales a los que llevarla, para que pueda forjar esa relación desde pequeña. Si ama la naturaleza, querrá protegerla. Esa es la base.
«Si ama la naturaleza, querrá protegerla. Esa es la base».
MLS: ¿Qué pequeños cambios prácticos has introducido en casa que Isabelle haya notado?
Paola: Siempre separamos la basura y reciclamos. Intentamos comprar alimentos sin procesar, frutas y verduras, y hacemos la compra en mercados locales en lugar de en grandes supermercados, para apoyar a los pequeños productores. Llevamos nuestros propios envases cuando salimos para evitar el plástico. Nos esforzamos mucho por no consumir en exceso y por pensar realmente en lo que necesitamos antes de comprar nada. Además, en el colegio de Isabelle hay un proyecto sobre la reutilización y la sostenibilidad que refuerza lo que hacemos en casa.
Y algo que realmente me llena el corazón es que Isabelle pasa tanto tiempo en la naturaleza que sale a la calle aunque llueva y se empapa por completo, y es feliz. Esa conexión es auténtica. Y creo que cuando un niño disfruta de verdad de la naturaleza de esa manera, entiende de forma natural por qué vale la pena protegerla.
MLS: ¿Te ha sorprendido Isabelle con sus propias preguntas o ideas sobre el cuidado de la creación?
Paola: Le despierta curiosidad todo. Cuando se encuentra con algo que no entiende, busca respuestas. Por ejemplo, se interesó mucho por el ciclo del agua: de dónde viene la lluvia, cómo funciona y los problemas relacionados con el agua a los que nos enfrentamos aquí en Ecuador. Al comprender el proceso, también entiende por qué debemos cuidar el agua. Relaciona el conocimiento con la acción.
Además, juega con sus amigos a juegos que consisten en buscar información sobre la naturaleza y el cuidado del medio ambiente, algo que me parece precioso. Le hemos comprado libros sobre el tema y le encantan las series de animación sobre diferentes especies animales y el medio ambiente. Ella integra todo eso —los libros, los programas, el tiempo que pasa al aire libre, las conversaciones con nosotros— y todo ello profundiza su comprensión de su relación con la naturaleza.
MLS: ¿Cómo se le habla a Isabelle sobre el cambio climático sin abrumarla ni causarle ansiedad?
Paola: Intento ser sincera con ella, pero sigo su ritmo. Cuando me hace una pregunta, le respondo. No voy más allá de lo que me pregunta, para no infundirle más miedo del que ya tiene. Y siempre intento ofrecerle una alternativa, una solución.
Por ejemplo, fuimos a un parque donde se enteró de que algunas especies de ranas se están extinguiendo. Eso podría haberle afectado mucho. Pero le dije: sí, es un problema, pero mira, lo que podemos hacer es plantar más cosas en nuestro jardín, para que estas especies tengan un lugar donde refugiarse. Siempre hay algo que podemos hacer. Quiero que comprenda que nuestras acciones importan y que hay soluciones, no solo problemas.
«Quiero que comprenda que nuestras acciones importan y que hay soluciones, no solo problemas».
MLS: ¿Has encontrado formas de vincular el cuidado de la creación con la fe y la vida de oración de tu familia? ¿Cómo se traduce eso en tu caso?
Paola: Siempre hemos sido una familia de fe, tanto por mi parte como por la de mi marido. Pero ahora comprendo la conexión entre la fe y la naturaleza a un nivel mucho más profundo. Cuando paso tiempo en la naturaleza, rezo y doy gracias. Algo tan sencillo como despertarme por la mañana y escuchar el canto de los pájaros me llena de una gratitud enorme, y esa gratitud se convierte en oración. Siento que estar en la naturaleza es, en sí mismo, un acto de adoración.
A mi marido le encanta escalar montañas, y aquí en Ecuador tenemos muchísimas. Dice que cuando está allí arriba es cuando se siente más cerca de Dios. Es capaz de sentir de verdad la presencia de Dios en la naturaleza. Y creo que eso es precisamente lo que pasa: la naturaleza ofrece la misma paz que ofrece Dios, porque es su creación. Esa es la conexión para nosotros. La naturaleza ofrece la paz que ofrece Dios.
MLS: ¿Qué consejo darías a otros padres que quieren educar a sus hijos en los valores del cuidado de la creación, pero no saben por dónde empezar?
Paola: Llévalos a la naturaleza. Ese es el primer paso. Busca los espacios naturales más cercanos y llévalos allí. Deja que la vivan de primera mano. Creo firmemente que los niños se sienten atraídos de forma natural por la naturaleza y que todos nacemos conectados a ella, y ese instinto sigue ahí. Una vez que el niño vive esa experiencia, empieza a hacer preguntas. Empieza a fijarse en las cosas. Y ocurre algo maravilloso: los niños están más tranquilos, más en paz y son genuinamente más felices cuando están rodeados de naturaleza. A veces, como padres, queremos protegerlos para que no se ensucien o se mojen, pero en realidad eso es alejarlos de algo que necesitan. Es volver a nuestras raíces.
Y, sinceramente, a nosotros los adultos también nos viene bien recordar cómo jugábamos de niños, para volver a sentir esa conexión con nosotros mismos.
No hay ninguna plataforma, ningún curso ni ningún libro que pueda sustituir el hecho de estar realmente en la naturaleza. No se puede comprender del todo por qué la creación es importante a menos que se esté directamente conectado con ella. Cuando uno está desconectado de ella, resulta muy difícil entender por qué hay que protegerla. Pero cuando un niño está ahí fuera jugando con las flores, observando a los insectos y explorando, es entonces cuando se convierte en algo real para él. Ese tiempo en la naturaleza lo es todo. Es el único punto de partida verdadero.
«No hay ninguna plataforma, ningún curso ni ningún libro que pueda sustituir el contacto directo con la naturaleza».
Estamos profundamente agradecidos a Paola por mostrarnos lo que significa criar a una niña arraigada en la naturaleza y en la esperanza. Su ejemplo nos recuerda que el camino hacia el cuidado de la creación comienza por experimentarla de forma directa: dejando que nuestros hijos se ensucien de barro, exploren libremente y descubran la paz que ofrece la naturaleza. Gracias, Paola, por formar parte de este movimiento y por criar a Isabelle para que ame lo que protege.





