
En el Movimiento Laudato Si’ creemos que todo está conectado, una verdad que constituye el núcleo de Laudato Si’.
La guerra no es solo una tragedia humanitaria; es una profunda crisis ecológica y social. Destruye vidas, desplaza a comunidades, provoca el hambre y alimenta un sistema injusto en el que los más vulnerables pagan el precio más alto, mientras que otros se benefician. Este es precisamente el tipo de «cultura del descarte» sobre la que nos advirtió el papa Francisco.
Esta petición aborda esa realidad con urgencia: los alto el fuego no bastan; la guerra debe terminar de forma completa y permanente. Mientras la población de Irán, el Líbano y toda la región sufre pérdidas devastadoras, las repercusiones se dejan sentir a nivel mundial a través del aumento de los precios de la energía y los alimentos, el agravamiento de la deuda y el colapso de los servicios públicos. Al mismo tiempo, las empresas de combustibles fósiles y de armamento siguen lucrándose con esta crisis. El llamamiento es claro: poner fin a la guerra, hacer que quienes se benefician paguen mediante una fiscalidad justa, invertir en sistemas alimentarios sostenibles y de energía renovable, y cancelar la deuda injusta para que los países puedan proteger a su población y garantizar la dignidad de todos.
Este llamamiento se hace eco también de la voz del papa León XIV, quien, junto a las comunidades afectadas por la violencia en Bamenda, recordó al mundo: «Estoy aquí para proclamar la paz». Sin embargo, también reconoció que a menudo son quienes más sufren quienes se convierten en los verdaderos mensajeros de la paz, avanzando con «los pies polvorientos» por una tierra herida, pero aún fértil. Advirtió contra los «señores de la guerra» que invierten miles de millones en la destrucción mientras descuidan la larga y difícil labor de la sanación, recordándonos que, si bien destruir solo lleva un instante, reconstruir puede llevar toda una vida.
Por eso nos sumamos a este llamamiento.
https://theyprofitwepay.org/es/Nos hemos sumado a esta petición porque los alto el fuego no son suficientes. Necesitamos poner fin a la guerra de forma definitiva, exigir responsabilidades a quienes se benefician de la destrucción e invertir urgentemente en las personas y en el planeta. Desde el aumento de los costes energéticos hasta el agravamiento de la deuda, esta crisis refleja un sistema fallido que antepone el lucro a la vida.
Como movimiento arraigado en el cuidado de nuestra casa común, no podemos permanecer en silencio.
Firmar esta petición es un acto de fe y de justicia. Es un llamamiento a proteger tanto a las personas como al planeta, y a elegir la paz, la dignidad y un futuro en el que todos podamos prosperar.





