
El llamamiento del Sur Global en favor de la justicia climática y una transición energética justa
El mundo debe dejar atrás los combustibles fósiles, y debe hacerlo de forma justa.
Este es el mensaje central del Manifiesto del Sur Global, publicado el 16 de marzo de 2026 por organismos episcopales católicos de África, América Latina y el Caribe, y Asia, junto con representantes de Europa y Oceanía.
Este manifiesto, fruto de un proceso de discernimiento compartido en la COP30 y con la vista puesta en la COP31, es un llamamiento audaz y urgente a la justicia climática, la conversión ecológica y una transición justa para nuestra casa común.
No es solo una declaración: es una invitación global a actuar.
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La crisis climática ya está aquí: el clamor de la Tierra y de los pobres
La ciencia lo deja claro, y también nuestra responsabilidad moral.
Estamos siendo testigos de:
- Temperaturas globales que baten récords
- Un aumento de las catástrofes climáticas
- Una creciente desigualdad provocada por el colapso medioambiental
No se trata solo de una cuestión medioambiental.
Es una crisis de justicia global que afecta en primer lugar y con mayor gravedad a las comunidades más vulnerables.
Inspirándose en Laudato Si’ y Laudate Deum, la Iglesia nos recuerda:
La crisis climática es inseparable de la dignidad humana, la paz y la justicia social.
La causa fundamental: los combustibles fósiles y la desigualdad climática
En el fondo de la crisis climática se esconde una simple verdad:
Los combustibles fósiles —el carbón, el petróleo y el gas— son los principales responsables del calentamiento global.
Son responsables de la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero, y sin embargo su producción mundial sigue aumentando.
Esto agrava:
- La desigualdad climática entre el Norte y el Sur del planeta
- La degradación medioambiental
- La injusticia económica
Un sistema basado en la explotación y el consumo excesivo ya no es sostenible.
Una solución justa: el Tratado sobre Combustibles Fósiles
Para abordar la causa fundamental del cambio climático, el manifiesto aboga por una medida audaz y necesaria:
Un Tratado sobre Combustibles Fósiles que complemente el Acuerdo de París
Si bien el Acuerdo de París establece objetivos climáticos globales, no regula directamente la producción de combustibles fósiles.
Un Tratado sobre Combustibles Fósiles:
- Pondría fin a la expansión de los combustibles fósiles
Detendría los nuevos proyectos de carbón, petróleo y gas en todo el mundo. - Garantizaría una eliminación gradual justa
Permitiría a los países realizar la transición a diferentes ritmos, en función de su responsabilidad y capacidad. - Lograría una transición energética justa
Apoyaría a los trabajadores, las comunidades y las economías en su transición hacia las energías renovables.
Esto garantiza que la acción climática no solo sea eficaz, sino equitativa e inclusiva.
Más allá de la energía: una transformación cultural y espiritual
El manifiesto nos recuerda que resolver la crisis climática requiere algo más que un cambio tecnológico.
Aboga por un cambio de valores y estilos de vida, entre los que se incluyen:
- Una vida sostenible y la «sobriedad feliz»
- La energía como derecho humano, no como privilegio
- El rechazo de soluciones falsas como el «greenwashing» y la extracción explotadora
Un futuro verdaderamente sostenible debe anteponer las personas a los beneficios económicos.
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Financiación climática y justicia en materia de deuda: la pieza que faltaba
Uno de los retos más importantes de la política climática mundial es la injusticia financiera.
Muchos países del Sur Global:
- Gastan más en el pago de la deuda que en la adaptación al cambio climático
- Carecen de acceso a una financiación climática justa y accesible
El manifiesto aboga por:
- La condonación de la deuda vinculada a la acción climática
- La inversión en energías renovables y en la resiliencia climática
- El apoyo a las comunidades vulnerables, incluidas las mujeres, los jóvenes y los pueblos indígenas
Porque la justicia climática requiere justicia financiera.
Un llamamiento mundial a la acción ante la COP31
Mientras el mundo espera la COP31, este manifiesto insta a los líderes a actuar con determinación:
- Comprometerse con el Tratado sobre Combustibles Fósiles
- Incluir la eliminación gradual de los combustibles fósiles en los planes nacionales de acción climática (NDC)
- Proteger a los defensores del medio ambiente y los derechos de los pueblos indígenas
- Fortalecer la toma de decisiones inclusiva y democrática en materia climática
Esto es esencial no solo para la sostenibilidad, sino para la paz y la estabilidad mundiales.
Más información sobre el Tratado sobre Combustibles Fósiles
Fe, esperanza y acción por el clima
A pesar de la urgencia, este es un mensaje arraigado en la esperanza.
La Iglesia se compromete a:
- Apoyar a las comunidades más afectadas
- Promover prácticas sostenibles y éticas
- Abogar por una transformación sistémica
Porque la transición que necesitamos no es solo medioambiental.
Es social, económica y espiritual.
Un futuro compartido: protejamos nuestro hogar común
El mensaje es claro:
Un mundo sin combustibles fósiles es posible, y necesario.
Este manifiesto invita a todo el mundo a formar parte de un movimiento global en auge en favor de:
- La justicia climática
- La protección del medio ambiente
- La dignidad humana
Es hora de actuar.
La responsabilidad es compartida.
Y la esperanza sigue viva… si decidimos creer en ella.





