Unidad cristiana y cuidado del medio ambiente.  (@Vatican Media)

El jueves 23 de octubre se vivió un momento histórico en el Vaticano. El rey Carlos III y la reina Camila visitaron al Papa León XIV en una celebración ecuménica en la Basílica de San Pablo Extramuros, un encuentro que recordó los profundos lazos que unen a católicos y anglicanos, y que abrió un nuevo capítulo en el camino hacia la unidad cristiana.

Según informó Vatican News, la ceremonia estuvo llena de belleza y significado. Mientras sonaban los acordes del Hosanna al Hijo de David, en la versión del compositor inglés Orlando Gibbons, los representantes eclesiásticos acompañaron a la familia real por la nave de la basílica. La música, interpretada por coros británicos y el órgano del obispo Christian Almada, llenó el templo de una atmósfera de oración y esperanza compartida.

Frente a la tumba de San Pablo, el arzobispo Stephen Cottrell oró “para que el Evangelio se dé a conocer en la oscuridad de nuestro tiempo”. Fue un momento de profunda comunión espiritual, donde el arte, la fe y el deseo de reconciliación se entrelazaron.

Una historia de vínculos y amistad

Durante la ceremonia, el cardenal James Harvey recordó los lazos históricos entre Inglaterra y la Basílica de San Pablo Extramuros. Ya en los siglos VI y VII, los monjes enviados desde Roma —como san Agustín de Canterbury— llevaron la fe cristiana a las islas británicas. A lo largo de los siglos, estos lazos se fortalecieron hasta que los reyes ingleses fueron conocidos como “protectores” de la basílica.

Aunque la historia también conoció siglos de separación, las últimas décadas han estado marcadas por un diálogo cada vez más sincero entre católicos y anglicanos. El cardenal Harvey recordó el abrazo entre el Papa Pablo VI y el arzobispo de Canterbury Michael Ramsey en 1966, cuando el Pontífice colocó su anillo episcopal en el dedo del arzobispo como gesto de fraternidad.

“Para que sean uno”

En esta celebración, el Papa León XIV otorgó al rey Carlos III el título de Cofrade Real de la basílica y la abadía, un gesto de hospitalidad y comunión espiritual que simboliza el respeto y la amistad entre ambas Iglesias.
El trono preparado para el monarca, con la inscripción latina Ut unum sint (“Para que sean uno”), quedará en el ábside de la basílica como signo permanente de esperanza y compromiso con la unidad.

El Movimiento Laudato Si’ presente

Entre los asistentes se encontraban Claire Nwachuku, miembro del Consejo Directivo del Movimiento Laudato Si’, y los animadores italianos Gabriel Solnita y Nicla Cristiano. Su presencia, aunque discreta, reflejó el corazón del carisma del Movimiento: estar presentes en los momentos donde se reconoce a Dios como Creador y se reafirma el llamado a cuidar la creación.

“Este encuentro nos recuerda que el cuidado de la creación también es un camino de comunión”, compartió Kelly tras la celebración. “Como Movimiento, sentimos el llamado a tender puentes, a unir corazones y a vivir cada día con esperanza activa por nuestra casa común.”

La visita del rey Carlos III y la reina Camila, junto al Papa León XIV, es un testimonio de que la fe sigue inspirando unidad, diálogo y compromiso.


Y para quienes formamos parte del Movimiento Laudato Si’, también es una invitación a seguir transformando esa esperanza en acción —con pequeños gestos, con oración, con presencia y con amor por toda la creación. 🌎💚