Cardenales, obispos, movimientos y organizaciones difunden una declaración global que llama a la conversión ecológica y a la solidaridad con los más vulnerables

Credit: CIDSE/Reproducción

Belém, Brasil — 21 de noviembre de 2025

Desde la Amazonía resonó un clamor sinodal. Durante la COP30, celebrada en Belém, cardenales, obispos, religiosos, organizaciones de la sociedad civil y movimientos católicos se unieron para reafirmar el compromiso de la Iglesia con la Casa Común y con las poblaciones más afectadas por la crisis climática.

De esta presencia histórica y profética de la comunidad católica en la COP30 y en la Cumbre de los Pueblos nació una declaración conjunta, fruto de días intensos de diálogo, oración y presencia en el territorio amazónico. El texto emerge como una invitación a la conversión ecológica y a la solidaridad planetaria. En él late algo propio de la Amazonía: firmeza en la defensa de la vida y un soplo de esperanza que no defrauda.

A lo largo de estos días, la comunidad católica buscó amplificar lo que el papa Francisco describe en Laudato Si’ como “el clamor de la tierra y el clamor de los pobres”, participando en paneles, celebraciones, caminatas e iniciativas de incidencia política. Un profundo espíritu sinodal marcó cada encuentro.

Una década después del Acuerdo de París y de la publicación de Laudato Si’, los desafíos medioambientales se han vuelto aún más graves y urgentes. La celebración de la COP30 en Brasil —país donde la Iglesia Católica, los pueblos indígenas y los movimientos sociales tienen una larga trayectoria en la defensa de la vida— reforzó la esperanza y el llamamiento a una ecología integral.

La declaración final reafirma esta disposición y pide la gracia de cuidar con mayor ternura la creación, caminar en profunda solidaridad con los más vulnerables —especialmente mujeres, jóvenes, migrantes, pueblos indígenas y comunidades marginadas— y actuar con la valentía que este tiempo exige.

Lea la declaración final íntegra.