El legado del Papa Francisco ha transformado profundamente la comprensión de los católicos de la relación entre la humanidad, la Creación y el Creador. Apoyándose en las Escrituras, en siglos de erudición y en décadas de declaraciones papales sobre el medio ambiente, ha dado vida a la doctrina católica de una forma nueva ante la crisis ecológica actual.

Una llamada profética a la ecología integral

Publicada en 2015, la encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco enmarcó la degradación medioambiental no como un problema aislado, sino como parte de una crisis más amplia de los valores católicos, haciendo un llamamiento a una «ecología integral» que vincule la protección del medio ambiente con la dignidad humana, la mitigación de la pobreza y la reforma económica. Esta visión audaz desafió a los católicos -y al mundo- a ir más allá de la preocupación abstracta y adoptar medidas concretas para proteger este planeta, la casa común que todos compartimos.

Impacto diplomático y político

Uno de los efectos más tempranos y significativos de Laudato Si’ fue su influencia en el Acuerdo de París sobre el clima. La encíclica se publicó pocos meses antes de las negociaciones, y el Papa Francisco participó activamente en los esfuerzos diplomáticos para animar a los líderes mundiales a adoptar el acuerdo. Su autoridad moral y su defensa ayudaron a dar forma al discurso, reforzando la idea de que la acción climática no es meramente una cuestión política o científica, sino un imperativo moral. En la actualidad, la Santa Sede es parte oficial del acuerdo, lo que consolida su compromiso a largo plazo para hacer frente a la crisis climática.

Acción concreta: Plataforma de Acción Laudato Si’

Más allá de la diplomacia, el Papa Francisco se aseguró de que Laudato Si’ se tradujera en acciones tangibles dentro de la Iglesia. La Plataforma de Acción Laudato Si’, lanzada en 2021, se ha convertido en una iniciativa clave para movilizar a las instituciones católicas, las órdenes religiosas y los individuos para aplicar medidas de sostenibilidad en línea con la visión de la encíclica. Hasta la fecha, esta iniciativa ha involucrado a más de 20 millones de personas, fomentando una conversión ecológica generalizada e inspirando compromisos prácticos como la neutralidad de carbono, el consumo responsable y la defensa social.

Tradiciones inspiradoras

Además de la acción institucional, el Papa Francisco ha promovido movimientos de base que fomentan la oración y la custodia del medio ambiente. El Tiempo de la Creación, co-patrocinado por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano, es un periodo anual de oración y acción por la creación que une a millones de católicos y cristianos de todo el mundo. Del mismo modo, la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, marcada por los mensajes anuales del Papa, refuerza el compromiso de la Iglesia con el cuidado del medio ambiente y anima a los creyentes a integrar esta responsabilidad en su vida espiritual.

El alcance de Laudato Si’ se ha extendido más allá del catolicismo, influyendo en otras tradiciones religiosas para que adopten medidas decisivas en favor de la Creación. Uno de los ejemplos más notables es Al Mizan, un documento histórico al que a menudo se hace referencia como la “Laudato Si’ musulmana”. Esta iniciativa ha impulsado a líderes y eruditos islámicos a abogar por la protección del medio ambiente, demostrando cómo la visión del Papa Francisco ha fomentado la colaboración interreligiosa en la lucha contra la destrucción ecológica.

Formando una nueva generación de líderes

Más allá de las respuestas políticas e institucionales inmediatas, Laudato Si’ ha desencadenado un movimiento cultural e intelectual más amplio. Se han creado programas universitarios dedicados a la ecología integral e innumerables libros e iniciativas de investigación han explorado la intersección entre la fe y el medio ambiente. El documental de 2022 La Carta, en el que aparecen el Papa Francisco y defensores del medio ambiente de primera línea, ha llegado a más de 10 millones de espectadores, amplificando aún más su mensaje e inspirando a nuevas generaciones de líderes éticos comprometidos con la sostenibilidad y la justicia.

La voz de la periferia

A lo largo de su pontificado, el Papa Francisco priorizó las voces de los más afectados por las crisis ecológicas y sociales. Laudato Si’ destacó el impacto desproporcionado del cambio climático en los pobres, las comunidades Indígenas y las poblaciones marginadas. Este compromiso se ha reflejado en importantes iniciativas de la Iglesia mundial, como el Sínodo de la Amazonía y el Sínodo sobre la Sinodalidad, que han dado a estas comunidades una plataforma para hablar de los retos a los que se enfrentan y abogar por un cambio sistémico. El liderazgo del Papa ha reafirmado que la crisis medioambiental es inseparable de las cuestiones de desigualdad económica, migración y derechos humanos.

Un legado que perdurará

El impacto del Papa Francisco en la conciencia y la acción ecológicas sigue siendo profundo. Su labor no solo ha remodelado la doctrina social católica, sino que también ha influido en las políticas mundiales, el diálogo interreligioso y el activismo de base. Su insistencia en que el cuidado de la Creación es una parte integral del discipulado cristiano ha garantizado que la responsabilidad ecológica sea ahora un elemento central de la identidad y la misión católicas.

El cuidado del medio ambiente forma parte de la doctrina católica desde hace siglos y los Pontífices llevan décadas hablando de él, pero el Papa Francisco ha puesto un énfasis renovado en esta dimensión de la fe, sobre todo en respuesta a la actual crisis ecológica mundial. Ha subrayado que el cuidado de la Creación no es una preocupación opcional, sino un elemento fundamental de la vocación cristiana, una responsabilidad compartida hacia los pobres y un deber ante las generaciones futuras. Honrar a Dios Creador es ahora, más que nunca, un elemento central de la fe católica y seguirá siendo un aspecto definitorio de la misión de la Iglesia en los años venideros.