Julio 2025
Guía Mensual de Oración
Por la formación en el discernimiento para saber qué pasos dar para afrontar la crisis climática
Página editorial
Esta guía mensual de oración es más que un recurso: es un acompañante para tu camino. Tanto si la utilizas para reflexionar a solas como si la compartes con tu comunidad, está aquí para alimentar tu espíritu y fortalecer tu misión. Cada mes encontrarás reflexiones y testimonios sinceros de otros miembros de nuestro movimiento global, voces que se hacen eco de tus propias esperanzas, retos y sueños por un mundo mejor.
Al recorrer este año extraordinario, lo hacemos con profunda gratitud. Juntos, celebramos el 10º aniversario de Laudato Si’, la vida vibrante del Movimiento Laudato Si’ y los 800 años del Cántico de las Criaturas. Estos hitos tan importantes nos recuerdan quiénes somos: una familia global, unida en el amor y la acción por nuestra casa común.
Las intenciones mensuales de este año siguen las intenciones de oración del Santo Padre para 2025, vistas a través de la lente de Laudato Si’. Como animadores de Laudato Si’, su testimonio es esencial. Sus esfuerzos diarios -en sus comunidades, parroquias y en línea- son semillas de esperanza, coraje y amor. Que esta guía les inspire a seguir adelante, una oración y una acción a la vez, siempre basadas en la fe y alimentadas por el propósito.
Sigamos brindando la esperanza juntos.
Escuchar el canto de la creación
Intención del mes:
Por la formación en el discernimiento para saber qué pasos dar para afrontar la crisis climática
Cita del mes:
“Espero también que en nuestros seminarios y casas religiosas de formación se eduque para una austeridad responsable, para la contemplación agradecida del mundo, para el cuidado de la fragilidad de los pobres y del ambiente” LS 214.
Discernimiento: Imaginando una vida más abundante (pp. 68)
Creador amoroso,
te pido la gracia de prestar atención
al comenzar este nuevo día.
Mientras tomo decisiones a lo largo del día
abre mi corazón para recordar que el objetivo
final de mi vida es estar en una relación de amor contigo,
conmigo mismo, con mi prójimo y con la tierra.
Cuando recuerdo este propósito
soy capaz de discernir más fácilmente la
acción más amorosa a tomar,
el siguiente paso correcto.
Al llegar a una encrucijada durante el día
Ayúdame a ser un «contemplativo en acción»
Haciendo una pausa para percibir mis
sentimientos y recordar el propósito de mi vida.
Al tomar una decisión, me pregunto,
«¿Qué es lo que traerá más amor?»
«¿Qué opción ayudará a crear un mundo de
vida abundante?»
«¿Qué apoya la relación correcta?».
Fomenta mis sueños para este mundo.
Expande mi imaginación más allá de lo que
Actualmente creo que es posible.
Mientras co-creamos un futuro donde toda la vida pueda florecer.
Amén.
Autor: Originalmente escrito en inglés por Brenna Davis, Red de Solidaridad Ignaciana. Organización miembro del MLS. Cleveland, Ohio, EE. UU.
Escuchar el Clamor de la Creación
Reflexión mensual para profundizar en nuestra conversión ecológica
Mi conversión ecológica ha sido un camino… y lo sigo recorriendo aprendiendo de quienes más cuidan del planeta y quienes más sufren la crisis socioambiental.
María José Centurión, Asunción, Paraguay. Comunicadora en FAPI y SIGNIS ALC. Vicepresidenta de SIGNIS World. Miembro de CVX Paraguay y Animadora Laudato Si’.
¿Cómo se dio mi conversión ecológica?
Mi conversión ecológica no fue un momento, fue un proceso. Un camino silencioso y profundo que se fue tejiendo con historias, miradas y silencios. Fue un despertar del alma que comenzó cuando empecé a escuchar con el corazón.
Los diversos pueblos indígenas de Paraguay me regalaron una de las lecciones más valiosas de mi vida: para comunicar, primero hay que escuchar. Escuchar de verdad. No solo a las personas, sino también a la tierra, al viento, al río, a los árboles, al vuelo de las aves. Aprendí que la naturaleza no solo nos rodea: nos habla, nos guía, nos abraza.
Los pueblos indígenas son verdaderos guardianes de la vida. Su existencia está profundamente entrelazada con los bosques, con el agua, con todo lo que late. Cuando comencé a trabajar como comunicadora en la FAPI —la Federación por la Autodeterminación de los Pueblos Indígenas— mi mirada cambió para siempre.
Recuerdo los ejemplos sencillos pero poderosos con los que explicaban la comunicación: cómo se interpreta el canto de un pájaro, el susurro del viento, el aleteo de una mariposa, los colores del cielo antes de la lluvia. Descubrí que no solo nos comunicamos entre humanos, sino con toda la biodiversidad que nos da vida.
Ellos me enseñaron que amar a la naturaleza no es solo una idea bonita, es una forma de vivir. Porque ella nos sostiene, nos da el alma y nos devuelve al origen. Somos agua, somos bosque, somos naturaleza pura. Y sin bosques, no hay agua. Sin agua, no hay vida.
Cuando miro hacia atrás, veo que este camino de conversión se ha construido con años, con encuentros, con aprendizajes que aún no terminan. No me considero una convertida, sino una eterna aprendiz. Aprendo de cada persona, de cada rincón del mundo, de cada gesto que nos conecta con lo más humano y lo más divino.
Como seguidora de Jesús, encontré en la espiritualidad ignaciana una forma de abrazar esta verdad: Dios nos creó para amar, cuidar y co-crear con Él la belleza natural que nos ha regalado. Y en ese amor, el rostro de Dios se hace presente en cada hoja, cada río, cada comunidad que vive en armonía con la Tierra.
Más adelante, al encontrarme con las enseñanzas del Papa Francisco, sentí que esa forma de estar en el mundo tenía nombre: ecología integral. La encíclica Laudato Si’ fue para mí una confirmación luminosa de que este es el camino. Un llamado no solo a proteger, sino a volver a vincularnos con lo que realmente importa.
Cuidar nuestra casa común es un acto de amor profundo. Escuchar el clamor de la Tierra es escuchar también el clamor de quienes más sufren: las comunidades más vulnerables, aquellas que aún viven en armonía con la naturaleza pero que son las más golpeadas por el egoísmo del sistema.
Y, sin embargo, ellos siguen cuidando. Siguen amando. Siguen resistiendo.
Alabado seas, Dios, en la naturaleza que nos habita y en la que habitamos. Gracias por regalarnos este hogar sagrado, para que podamos ser lo que vinimos a ser: plenamente humanos, plenamente vivos.
Preguntas para la reflexión
- ¿Estoy verdaderamente escuchando a la naturaleza y a los más vulnerables, o solo los observo desde la distancia?
- ¿Cómo reflejan mis decisiones diarias —en el consumo, el trabajo, la fe— el amor y el respeto por nuestra casa común?
- ¿Desde dónde estoy comunicando: desde la prisa y el ruido, o desde el silencio y la conexión con todo lo creado?
Escuchar la llamada de la Creación
Encuentro Global: Un corazón, una casa.
Únete a nosotros el 19 de julio, cuando nos reuniremos virtualmente para el Encuentro Global del 10º Aniversario,la culminación histórica de un proceso de escucha de un año de duración. A lo largo del año pasado, más de 4.000 miembros del Movimiento Laudato Si’ de más de 40 países compartieron su perspectiva del pasado y sus esperanzas para el futuro.
Esta guía de oración ha sido elaborada con el apoyo de María José Centurión, de Paraguay, Sandra Estrada, de México, Suzana Moreira, de Brazil, y el trabajo estratégico de Susana Salguero de El Salvador, el trabajo de diseño de Marco Vargas, de Ecuador, así como el trabajo de los miembros del equipo de Comunicación repartidos por las Américas y de traductoras repartidas por todo el mundo.





