El año 2025 fue un año diferente a cualquier otro: un año de celebración, recuerdo y nuevos comienzos audaces.

Cuando el Movimiento Laudato Si’ celebró el décimo aniversario de Laudato Si, nuestra comunidad global redescubrió lo que nos mueve en lo más profundo: la convicción de que todo está conectado y el valor de creer que otro mundo es posible. En este 2025, el Movimiento Laudato Si’ inspiró esperanza y acción colectiva al empoderar a las comunidades, influir en los debates mundiales sobre el clima y promover la espiritualidad ecológica, mientras los católicos celebraban el décimo aniversario de Laudato Si’ y el Jubileo por la creación.

A través de continentes y culturas, nos encontramos volviendo al corazón: el corazón de la creación, el corazón de la fe y el corazón de nuestra misión compartida. Este año nos recordó que Dios sigue susurrando esperanza al mundo y que estamos llamados a amplificar esa esperanza a través de nuestras vidas, nuestras decisiones y nuestra acción conjunta.

10.º aniversario de Laudato Si’:

una década de despertar

Diez años después de que el papa Francisco regalara al mundo su histórica encíclica, Laudato Si’ sigue brillando como un faro de claridad profética. Ha despertado en millones de personas la conciencia de la responsabilidad sagrada que compartimos por nuestra casa común, no como un ideal abstracto, sino como una vocación profundamente espiritual, moral y humana.

Para dar inicio a este año extraordinario en enero, una vigilia de 10 horas reunió a más de 1000 participantes y logró tejer una red global de comunidades dedicadas a la oración contemplativa y al cuidado de la creación.

En 2025, las comunidades volvieron al mensaje central de la encíclica con renovada ternura y urgencia.Las familias rezaban juntas. Las parroquias organizaron círculos de aprendizaje. Los grupos juveniles redescubrieron su voz como protagonistas de la conversión ecológica. Las congregaciones religiosas renovaron sus votos con una espiritualidad centrada en la creación. Miles de personas dieron pasos sencillos pero valientes: plantaron árboles, redujeron el consumo, organizaron campañas locales de denuncia profética y profundizaron en su vida de oración.

La Semana Laudato Si’ se convirtió en un latido global, que resonó a través de los océanos y las zonas horarias. En todos los lugares donde la gente se reunió para reflexionar y actuar, resonó la misma verdad: Pertenecemos los unos a los otros. Pertenecemos a la creación. Y la creación pertenece a Dios.

Este año de aniversario nos recordó que cuidar la Tierra no es solo una responsabilidad medioambiental, sino también un acto de fe, una forma de abrazar la justicia y un legado para las generaciones futuras.

Una transición de luz:

despedida al papa Francisco, bienvenida al papa León XIV

Este año supuso un punto de inflexión conmovedor e histórico para la Iglesia y para todos los que se preocupan por nuestra casa común. La comunidad mundial lamentó el fallecimiento del papa Francisco, el pastor que se atrevió a soñar con una ecología integral arraigada en el Evangelio. Su legado, marcado por la ternura, el coraje moral y la audacia profética, reformuló la doctrina social católica y dinamizó el movimiento mundial por la justicia climática.

Su voz sigue resonando en la vida del Movimiento Laudato Si’:
en los Animadores que enseñan,
en los niños que aprenden,
en las comunidades que siembran esperanza tras las catástrofes,
y en cada persona que cree que un mundo sanado es posible.
Revive la conmemoración Laudato Si’ celebrada en su honor.

En este momento de dolor compartido, el papa León XIV ofreció a la Iglesia un mensaje de paz, unidad y acompañamiento. Sus primeras palabras —«La paz sea con todos vosotros»— transmitían la misma apertura y calidez pastoral que caracterizaban al papa Francisco, al tiempo que llamaban a la humanidad a avanzar con renovado valor.

Vatican media

Sus primeros gestos —entre ellos, su emotivo saludo durante la Semana Laudato Si’ 2025, sus homilías y la bendición simbólica que impartió en la Conferencia Brindando Esperanza— iluminaron un horizonte claro de continuidad y renovación: el camino de la conversión ecológica continúa, fortalecido por la humildad, la compasión y un profundo compromiso con los más vulnerables.

Una misa por el cuidado de la creación: 

un regalo para la Iglesia universal

Una de las primeras medidas del papa León XIV fue la introducción de la nueva Misa por el Cuidado de la Creación — un hito histórico que alineaba la espiritualidad, el culto y la responsabilidad ecológica.

Celebrada en bosques, patios parroquiales, escuelas, costas y catedrales, esta misa se convirtió en una fuente de renovación. Los niños trajeron hojas y flores como símbolos de gratitud. Las personas mayores rezaron por las generaciones futuras. Las comunidades entonaron himnos inspirados en el Cántico de las Criaturas durante su 800 aniversario, transformando sencillas reuniones en vibrantes expresiones de alabanza, especialmente durante el Tiempo de la Creación 2025. 

Esta nueva expresión de fe fortalece el camino de la Iglesia hacia el amor y la protección de la creación. Y a través de su red global, el Movimiento Laudato Si’ continúa asegurando que esta oración se convierta en un compromiso vivo con nuestra casa común.

Tiempo de la Creación 2025:

Paz con la Creación

Este año, el Tiempo de la Creación unió a cristianos de todos los rincones del mundo bajo el lema «Paz con la Creación».
Desde bulliciosas ciudades hasta aldeas rurales, innumerables comunidades encarnaron el mensaje mediante la plantación de árboles, jardines de la paz,  liturgias callejeras, testimonios públicos, educación ecológica y defensa de la energía limpia..

En África las conferencias episcopales hicieron un llamamiento a la justicia climática como acto de paz.

En Asia, los jóvenes encabezaron peregrinaciones simbólicas a ríos, montañas y lugares sagrados.

En América Latina, los líderes indígenas guiaron momentos de oración en honor a la sabiduría ancestral.

En Europa, los Animadores difundieron la oración Laudato Si’ en cientos de iglesias y los obispos llamaron a Europa a seguir actuando por el clima.  

En Norteamérica, miles de Peregrinos de la Esperanza por la Creación recorrieron miles de kilómetros para sanar nuestras relaciones rotas.

El Tiempo de Creación 2025 sembró semillas de justicia, ternura y esperanza que seguirán creciendo en 2026 y mucho más allá.

El Encuentro Global:

Una familia mundial escuchando juntos

El 19 de julio, más de 1000 participantes de más de 80 países se reunieron en línea, formando un mosaico global de acentos, rostros e historias. Este momento culminante de un proceso de escucha de 18 meses marcó un hito en la historia del MLS.
Juntos celebramos cómo un movimiento nacido de la pasión popular ha madurado hasta convertirse en una fuerza espiritual con impacto eclesial.

Los participantes reflexionaron sobre el Informe del Proceso de Escucha, compartieron testimonios, rezaron en varios idiomas y ofrecieron reflexiones finales que darán forma al Documento Final del Encuentro, nuestra hoja de ruta para los próximos años.

No fue simplemente un evento. Fue un momento de comunión. Un momento de gracia. Un momento en el que la Iglesia global respiró al unísono.

Formación de ALS y PALS:

un movimiento que crece en profundidad y amplitud

Más de 2000 nuevos Animadores Laudato Si’ completaron su formación en 2025, cada uno de ellos una semilla de transformación plantada en su comunidad. Los Animadores procedían de todos los continentes y traían consigo historias de esperanza, lucha, resiliencia y compromiso alegre.

La Plataforma de Acción Laudato Si’ (PALS) se amplió con recursos más sólidos, vías más claras y nuevas alianzas, ayudando a parroquias, familias, escuelas, congregaciones e instituciones a trazar su camino hacia la conversión ecológica.

El sueño de Laudato Si’ se está haciendo realidad: un Animador, un Plan de Acción, una comunidad a la vez.

Denuncia profética:

un llamamiento mundial por la justicia

Las iglesias alzaron una voz moral unificada y poderosa en favor de la justicia climática en el período previo a la COP30. No se trataba simplemente de otra declaración, sino de una proclamación profética. Por primera vez, el Sur global articuló una visión compartida basada en el buen vivir, una forma de vida que honra la armonía con la creación, la dignidad, la comunidad y la sabiduría de los pueblos indígenas. El río de la Esperanza fue un elemento fundamental para  recordar a los negociadores la importancia del cuidado de la creación 

Este documento innovador  de los obispos del Sur Global denunció las soluciones falsas y los arreglos tecnocráticos que ignoran el sufrimiento de los más vulnerables. En su lugar, ofreció una alternativa espiritual y ecológica: un llamado a la conversión, la restauración y la justicia liderado por aquellos que durante mucho tiempo han soportado las cargas más pesadas de la crisis climática.

Esta voz profética se amplificó con la decisión de 62 instituciones religiosas de desinvertir en combustibles fósiles, lo que envió una poderosa señal también desde las instituciones religiosas del Norte Global: las decisiones económicas deben ser decisiones morales.

En mayo, el viaje del obispo Gerardo Alminaza a Europa para pedir justicia climática en varias juntas generales anuales de bancos y su reunión con movimientos juveniles y líderes eclesiásticos tendieron nuevos puentes de entendimiento y esperanza entre el Sur y el Norte.

En la COP30, la próxima  Reunión Ministerial de Colombia sobre el Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles (TNPCF) abrió nuevas posibilidades para una transición justa, especialmente para las naciones vulnerables.
Las comunidades religiosas se unieron a pequeños Estados insulares como Tuvalu, amplificando su urgente llamamiento a la supervivencia y la justicia.

Brindando Esperanza: 

un llamado a volver al corazón

En la Conferencia Brindando Esperanza, el papa León XIV hizo un llamamiento conmovedor:
«Volved al corazón. Ahí comienza la verdadera conversión ecológica».

Al bendecir  un fragmento de hielo glacial de Groenlandia —un símbolo tanto de fragilidad como de alianza—, invitó al mundo a ir más allá de los datos y avanzar hacia la transformación.

Los líderes mundiales se hicieron eco de este mensaje:
Marina Silva instó a actuar con valentía política de forma urgente.
Arnold Schwarzenegger retó al mundo a tomar medidas decisivas.

La conferencia nos dejó con una pregunta candente:
 ¿Qué debemos hacer ahora para garantizar que el clamor de la Tierra y de los pobres conduzca a un cambio duradero? Y ha sido repetida por los numerosos socios que apoyaron el evento. 

La campaña Contribuciones Determinadas por los Pueblos» (PDC, por sus siglas en inglés) se convirtió en nuestra respuesta colectiva, con más de 1600 compromisos entregados a la COP30, lo que demuestra que las comunidades religiosas están preparadas para liderar y supone un primer paso importante hacia una iniciativa mucho más amplia. El concepto PDC se incluyó en el Mecanismo de Acción de Belém como parte de la vía liderada por los ciudadanos y continuará en 2026, con el objetivo de hacer que las transiciones de la acción climática sean más justas, inclusivas y eficaces.

Peregrinación, presencia y acción profética

en la COP30

La peregrinación «Ríos de Esperanza» que recorrió el camino de Roma a Belén, llevó consigo las oraciones de innumerables comunidades y simbolizó el largo camino hacia la justicia ecológica.

Una delegación de 12 miembros del MLS —de diferentes edades, culturas y profesiones — representó a nuestro movimiento en la COP30, encarnando el compromiso católico mundial con la acción climática.

Se observaron alrededor de 60 movimientos religiosos, basados en la espiritualidad, la solidaridad y la esperanza, que contribuyeron a mantener la urgencia moral de la justicia climática en el centro de las negociaciones.

En Francia, líderes comunitarios y religiosos se unieron en oración y llamaron a tomar decisiones ambiciosas para lograr la justicia climática, mediante vigilias en parroquias o catedrales, oraciones silenciosas en las calles y contundentes declaraciones interreligiosas comunes.

Una década de Laudato Si’ — Y un agradecimiento

Desde 2015, el mensaje de Laudato Si’ ha impulsado una misión global:

  • Miles de instituciones se han unido a la Plataforma de Acción Laudato Si’.

  • Millones de personas han rezado, actuado, defendido y luchado por nuestra casa común.

  • Las comunidades católicas, en colaboración con todas las confesiones religiosas del mundo, se han convertido en poderosas voces en favor de la justicia ecológica.

Este año, el papa León XIV se dirigió a los rectores universitarios que se preparaban para la COP30, instándoles a ejercer un liderazgo valiente y a desarrollar una imaginación profética. Su mensaje reflejaba lo que el MLS ha encarnado durante diez años:
Un compromiso sincero con la justicia ecológica, social y medioambiental, arraigado en la fe, fortalecido por la comunidad y animado por la esperanza.