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110 participantes de 19 países se reúnen del 1 al 4 de octubre en la sede del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), en Bogotá, para discernir juntos el futuro del Movimiento Laudato Si’ en la región. El Encuentro concluirá el domingo 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís, con el lanzamiento de un Manifiesto Regional y la Misa de Envío.

Bogotá, Colombia, 2 de octubre de 2026. — Con la participación de 110 Animadores Laudato Si’, voluntarios y miembros del Movimiento provenientes de 19 países, comenzó en Bogotá el Primer Encuentro Hispanoamericano del Movimiento Laudato Si’, un espacio histórico para encontrarse, escuchar y discernir juntos cómo fortalecer el camino de la conversión ecológica en la región.

La jornada comenzó desde la espiritualidad. La celebración de la Eucaristía abrió el Encuentro recordando la importancia de caminar acompañados y de reconocer la presencia de Dios en medio de la comunidad. Desde ese primer momento, una palabra comenzó a atravesar las conversaciones: sinodalidad.

La alegría de encontrarse presencialmente después de meses de preparación se hizo visible desde la apertura. Cada delegación fue recibida reconociendo que cada persona llegaba a Bogotá con una historia, una comunidad y una esperanza. Juntas, esas historias conformaron lo que durante la bienvenida fue descrito como un “mapa vivo de nuestra Casa Común: muchas voces, una misma misión”.

La comunidad reunida fue incluso mayor que la presente físicamente en Bogotá. Cerca de 300 voluntarios se conectaron a las transmisiones y acompañaron el Encuentro a la distancia, muchos de ellos también desde la oración, extendiendo este caminar compartido más allá de las paredes del auditorio.

Un momento importante para el Movimiento

El Encuentro ocurre en un momento significativo para el Movimiento Laudato Si’. La recientemente aprobada Hoja de Ruta Estratégica 2030, enriquecida por las conversaciones y procesos de los encuentros de 2024 y 2025, orientará al Movimiento hacia su visión para 2035.

Más que un documento organizativo, durante la apertura fue presentada como una invitación a imaginar juntos el Movimiento y la Iglesia que queremos ayudar a construir: comunidades donde la conversión ecológica no sea solamente una decisión individual, sino una realidad vivida en familias, parroquias, comunidades y territorios.

La apertura también estuvo marcada por el primer aniversario de la conferencia Raising Hope, celebrada en Castel Gandolfo junto al papa León XIV. Ese momento volvió a hacerse presente en Bogotá a través de un símbolo especial: una cruz que contiene agua proveniente de un bloque de hielo de Groenlandia, bendecida por el Papa el 1 de octubre de 2025.

Desde entonces, este símbolo ha acompañado distintos momentos del camino del Movimiento y de la Iglesia por la justicia climática, pasando por el Cristo Redentor en Río de Janeiro, el Santuario de Nuestra Señora de Aparecida, la COP30 en Belém y Santa Marta, hasta llegar ahora al Primer Encuentro Hispanoamericano en Bogotá.

En medio de este momento de memoria y de mirada hacia el futuro, una imagen bíblica acompañó la invitación a reconocer lo que cada persona puede aportar: los cinco panes y dos peces.

¿Cuáles son los cinco panes y dos peces que hoy estamos llamados a poner en las manos de Dios?

Nuestro tiempo, nuestra experiencia, nuestra creatividad, nuestros talentos y nuestra disposición. No necesitamos saber exactamente cómo será el futuro para comenzar a construirlo. Como en el Evangelio, aquello que parece pequeño puede multiplicarse cuando lo ponemos al servicio de los demás.

Desde Roma, la Hna. Alessandra Smerilli, Prefecta del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, envió un mensaje de cercanía al Encuentro, asegurando a los participantes que el Dicasterio acompaña este caminar. Su intervención dejó también tres verbos para el camino que comienza: medir, caminar y sembrar.

De la sinodalidad a la eco-sinodalidad

El primer panel, “Caminar juntos: vivir la sinodalidad en clave de ecología integral (eco-sinodalidad)”, profundizó en una pregunta fundamental: ¿qué significa ser verdaderamente un Movimiento sinodal?

El panel contó con la participación de María Lía Zervino, miembro del Consejo del Sínodo y del Directorio del Movimiento Laudato Si’; la Hna. María Inés Castellaro, Secretaria General de la Confederación Latinoamericana de Religiosos (CLAR); y el P. Francisco Hernández, miembro de la Comisión del Sínodo 2021-2024 del CELAM. La conversación fue moderada por Sulman Hincapié, del Consejo Mundial de Miembros del Movimiento Laudato Si’.

La reflexión recuperó el camino abierto por el Concilio Vaticano II y el desarrollo de la experiencia sinodal de la Iglesia, incluyendo el impulso dado por el papa Francisco al conmemorar en 2015 los 50 años de la institución del Sínodo de los Obispos.

Pero la conversación fue más allá de la historia. Invitó a preguntarse cómo la sinodalidad puede transformar nuestra manera de relacionarnos, nuestras comunidades, nuestras instituciones y al propio Movimiento.

Desde la ecología integral, esta escucha adquiere además una dimensión más amplia: no termina en la voz humana. Estamos llamados a escuchar juntos el clamor de la Tierra y el clamor de los pobres, una invitación que estuvo presente desde la apertura del Encuentro al recordar el legado de Laudato Si’.

Así, una pregunta comenzó a atravesar la jornada:

¿Cómo cambia un movimiento cuando aprende verdaderamente a escuchar —al Espíritu, a las personas y a la creación— y se deja transformar por esa escucha?

Escuchar con el corazón abierto

Después del panel, los participantes pasaron de hablar sobre sinodalidad a experimentarla mediante las Conversaciones en el Espíritu.

Distribuidos en mesas que buscaban favorecer la diversidad de experiencias y procedencias, fueron invitados a encontrarse y “escucharse con el corazón abierto”, cuidando los tiempos y procurando que todas las voces encontrarán su lugar.

Una pregunta orientó este discernimiento:

“¿A qué cambios nos sentimos llamados para caminar juntos y fortalecer una manera más sinodal de ser Movimiento Laudato Si’ en nuestra región?”

No se trataba solamente de responder intelectualmente. Cada persona fue invitada a reconocer qué le resonaba de las palabras de los demás, qué estaba moviendo el Espíritu y qué podía estar emergiendo de la escucha colectiva.

La experiencia expresó así uno de los propósitos más profundos del Encuentro: no salir únicamente con nuevas ideas, sino comenzar a practicar una manera diferente de escucharnos, discernir y construir juntos.

Contemplar también es transformar

El camino continuó con el taller “Contemplación con la Creación”, facilitado por Daniel Castellanos Velasco, responsable de los programas de eco espiritualidad del Movimiento Laudato Si’.

La invitación a contemplar la creación recordó que responder a la crisis socioambiental no comienza únicamente con hacer más. También requiere detenernos, mirar, escuchar y recuperar nuestra relación con aquello que Dios ha creado.

De esta manera, las distintas experiencias del día comenzaron a formar un mismo camino:

contemplar, escuchar, conectar, discernir y caminar juntos.

La jornada continuó durante la tarde con el panel “Ecoespiritualidad y el cuidado de la Casa Común”, profundizando en perspectivas y experiencias de personas comprometidas con la ecología integral.

Todo esto ocurre mientras el Movimiento se prepara para cerrar el Tiempo de la Creación 2026, celebrado bajo el lema “Agua Viva”, una invitación a dejarnos transformar por el agua que da vida y trabajar juntos por la renovación de la creación.

Un Manifiesto Regional desde 19 países

El camino iniciado en Bogotá tendrá uno de sus momentos centrales el domingo 4 de octubre a las 11:00 a. m., con el lanzamiento del Manifiesto Regional del Primer Encuentro Hispanoamericano del Movimiento Laudato Si’.

El documento recogerá las voces, prioridades y compromisos que han ido emergiendo de las conversaciones, paneles, talleres, momentos de oración y espacios de discernimiento compartidos durante estos días.

Será uno de los frutos concretos de un Encuentro que ha reunido a 110 participantes de 19 países, junto a cientos de personas que han acompañado a la distancia.

El Manifiesto buscará expresar una visión compartida del Movimiento Laudato Si’ en Hispanoamérica frente a los desafíos ecológicos y sociales que atraviesan nuestros pueblos y territorios y, al mismo tiempo, señalar caminos para continuar fortaleciendo una manera más sinodal de ser Movimiento en la región.

La jornada tendrá un significado especial al coincidir con la fiesta de San Francisco de Asís y el cierre del Tiempo de la Creación 2026.

A las 12:00 p. m., la Misa de Envío marcará el cierre espiritual del Primer Encuentro Hispanoamericano. Los participantes serán enviados nuevamente a sus países, comunidades y territorios para llevar consigo lo discernido en Bogotá y continuar impulsando procesos de conversión ecológica y acción por nuestra Casa Común.

Después de escuchar, contemplar, discernir y caminar juntos, el Encuentro llegará así a su último momento no como un punto final, sino como un envío: 19 países, múltiples realidades y una misión compartida.

El Encuentro termina en Bogotá, pero el camino continúa en cada territorio. Lo escuchado, discernido y sembrado durante estos días vuelve ahora a las comunidades para seguir haciendo de la conversión ecológica un camino compartido.